Los espacios verdes constituyen uno de los principales elementos de la vida urbana. Son lugares de esparcimiento y socialización; promueven la diversidad cultural y generacional de una sociedad; y generan valor simbólico, identidad y pertenencia. Los gobiernos tienden a desarrollar estrategias para incrementar su oferta, para optimizar su mantenimiento, para mejorar la calidad de su equipamiento, así como para potenciar su acceso público.

Desde luego llevar una vida sostenible en una ciudad comprende muchas cosas. Una de las que más ayudan y de las que vamos a hablar hoy son las áreas verdes y su integración en el paisaje urbano.

 

Beneficios de los espacios verdes en la ciudad

Los 5 beneficios de las áreas verdes en zonas urbanas

 

Fomentan las relaciones y los encuentros al aire libre

Las zonas verdes fomentan la vida al aire libre y el encuentro social: los jóvenes prefieren quedar y jugar en el parque, las familias dejan que sus hijos jueguen con otros niños y las personas mayores escogen este tipo de espacios para hacer ejercicio o descansar.

Se puede decir que los propios parques animan a que la gente se reúna en este tipo de espacios y realicen actividades al aire libre.

 

Luchan contra la contaminación

Seguro que has leído alguna vez que la selva del Amazonas es el pulmón de la Tierra. La gran cantidad de plantas que comprenden su área geográfica liberan toneladas de oxigeno cada día hacia la atmosfera. En las ciudades ocurre lo mismo, pero a una escala mucho menor. Las zonas verdes se transforman en auténticos pulmones que limpian el aire contaminado.

El cúmulo de parques, jardines y arboledas forman pequeños oasis en medio del hormigón y el asfalto que además regulan la temperatura y la humedad del ambiente, producen oxígeno, filtran la radiación solar e incluso reducen la contaminación acústica. Además, ayudan a la conservación de la biodiversidad de la propia ciudad.

 

Mejoran la salud física

Los entornos naturales permiten que sus habitantes se sientan mejor físicamente. Vivir rodeado de espacios verdes y parques anima a salir a la calle, a pasear e incluso a practicar deporte. Además, el aire que se respira en una ciudad donde se vive rodeado de árboles es mucho más limpio, lo que repercute directamente en la salud, sobre todo en personas con problemas respiratorios.

 

Mejoran el bienestar emocional

Diversos estudios avalan que la presencia de entornos naturales en las ciudades fomenta la creatividad, las capacidades mentales y afectivas. Las zonas verdes urbanas ayudarían a mejorar la longevidad y la calidad de vida de sus habitantes.

 

Aumenta la conciencia ambiental de los ciudadanos

La mejor manera de sensibilizarse con el medio ambiente es estar en contacto con la naturaleza (si no, que se lo digan a los aficionados al senderismo o al montañismo). En las ciudades, donde impera el asfalto y el hormigón, el contacto cotidiano y la interacción con los espacios verdes nos hace más conscientes de la importancia de cuidar el medio ambiente.

Entonces, ¿todo son ventajas?

La respuesta es sí. Es tal la importancia de los espacios en la ciudad que la Organización Mundial de la Salud considera la superficie de las ciudades destinada a espacios verdes por habitante como un indicador de calidad de vida urbana. Y recomienda como valor medio de este indicador 10-15 m2 de espacios verdes por habitante.

En España todavía quedan muchas ciudades que no llegan a los valores citados por la OMS. Sin embargo, estudios recientes han constatado que, desde 2008 hasta hoy, se ha triplicado el número de metros cuadrados dedicados a áreas verdes en España. Existe, por tanto, una clara tendencia hacia el aumento de zonas verdes.

 

El futuro son las ciudades verdes

Hoy en día, la mayoría de las personas tiene una idea de una vida en armonía con la salud, el bienestar y la relación con el medio ambiente.

Es lógico pensar que cada vez más personas están involucradas en un el cuidado de los ecosistemas. Basta comparar los datos de hoy en día con los de hace 10 años:

“Reciclamos más, nos preocupamos por la flora y la fauna de diversos ecosistemas que nos rodean, nos preocupamos de no tirar desperdicios que puedan afectar negativamente a la naturaleza, apostamos más, por las energías renovables, etc.”

Este pensamiento está cada vez más extendido. Una de las consecuencias es la planificación y la construcción de ecociudades.

Una ciudad ecológica puede proveerse a sí misma, con la mínima dependencia de las zonas rurales que la rodean y dejando la menor huella ecológica posible. Esto resulta en una ciudad que es amigable con el medio ambiente, en términos de contaminación, uso de la tierra y reducción de las causas que contribuyen al calentamiento global.

Las ecociudades se caracterizan por varios aspectos, por ejemplo:

  • Agricultura a pequeña escala, lo que reduce las distancias de transporte de los alimentos.
  • Fuentes de energía renovable, como aerogeneradores, células solares, o biogás creado de aguas negras. Las ecociudades hacen viables estas fuentes de energía que prácticamente no contaminan.
  • Aumento de las áreas verdes. Al menos, un 20% del total de la superficie urbana. Esto ayuda a crear pulmones en el entorno urbano y a reducir la contaminación.
  • Sistema de transporte público mejorado y fomento de la peatonalización. Esto requiere un cambio radical en la planificación urbana.

El futuro son las ciudades verdes

Quizás quede algún tiempo para que podamos ver algunas de estas ciudades en todo su esplendor, pero está claro que la semilla está plantada. Solo es cuestión de tiempo que cada vez más gente vea los beneficios que aportan las áreas verdes en la ciudad moderna y es que, entre todos, podamos construir un mañana mejor y más saludable.

Desde SIAVER estaremos encantados de dar un color más verde a cualquier espacio de la ciudad.